
Pulso
Hay más inquietudes que yo misma
Hay más temas en mis dedos, que transcriben lo que flota en mis ideas
Hay algún atasco, algún despiste
Siempre hay más de uno...
Pelean los recuerdos, las palabras, decisiones enredadas y opacas.
conformadas esperando, que un rayo las esculpa, para yo escupirlas de mi mente saturada y recelosa.
De memoria enmarañada , de disculpas sin pedir,
de viejos crepúsculos imaginados.
Me resigno a no deshechar nada y almaceno sobre dos posibilidades: la de la combustión, la explosión de ideas por realización o pérdida, o el descubrimiento del infinito. Un espacio que en la cabeza se vuelve un perfecto inmueble de interior a compartimentos, organizados, alfabetizados y polvorientos, llenos de fantasia y cubiertos de mierda.
O quizá se crease un conducto...
O un viaducto o un acueducto, que con forma de espiral,
descendiera desde el sistema nervioso central hasta el sitio dónde solemos ubicar el alma.
Allí, en el halo de los ojos, en esa profundidad que, sin verse, se palpa.
Allí se formarían luminosos fuegos artificiales de cuya pólvora se produciría el llanto.
Y así... así se acabaría
Así entendería la manía que he tenido de no desprenderme...
Ni tan sólo de un recuerdo.
M.C